Acostumbrados a los días grises de lluvia, paraguas en mano, mar enfurecido, viento, frío, abrigos… En cuanto veo un rayito de sol, me pongo a pensar que dentro de unos meses ya podremos pisar la arena y disfrutar de los paseos por la playa y los baños en mar cantábrico.

¿Quieres saber más sobre los primeros baños de ola?

Esta costumbre se origina en diferentes ciudades de las costas españolas y europeas a mediados del siglo XIX a consecuencia de las recomendaciones médicas relacionadas con la higiene y como parte del divertimento de la alta burguesía.

Nace así un nuevo concepto de veraneo que cambia las costumbres socioculturales de la época y da lugar a la aparición de nuevas infraestructuras para dar cabida a la nueva actividad balnearia. Se abren nuevas vías de comunicación que unen El Sardinero con el centro de la ciudad.

En aquel momento El Sardinero pasó a ser un punto importante del turismo del norte de España. Entre otros muchos motivos por sus condiciones ambientales, su vista a un paisaje excepcional y situación geográfica se consideraba uno de los lugares más privilegiado de Santander.

¿Hablamos de la moda de los trajes de baño?

El traje de baño es una pieza esencial de esta actividad y se publican unas normas muy estrictas para su uso, siempre teniendo presente que los baños de ola estaban recomendados por prescripción médica, así que, la belleza o estilismo era lo menos importante. Estas normas hacen referencia a: diseños (dos piezas, un pantalón largo y una blusa), materiales (lana para que no se pegasen al cuerpo) y colores (oscuros, azules o marrones).

Debido a los cambios de ropa y a la dificultad del manejo y comodidad de los mismos tuvieron que construirse unas casetas instaladas en las playas. Estas casetas se instalaron de forma provisional y eran muy modestas. Con el tiempo esta nueva terapia de olas adquirió relevancia y cada vez había más gente que la practicaba, provocando la necesidad de creación de unas infraestructuras permanentes hechas con mejores materiales: fachadas de madera y tejados de zinc o teja y en el s. XX uso del hormigón para construcción de grandes balnearios de mar.

Los balnearios de la época estaban en: la primera playa de El Sardinero, la segunda de El Sardinero (o playa de Castañeda), playa de la Magdalena, playa de La Concha. Y para las personas de clase humilde que no podían pagar el uso de las instalaciones o el traslado, se construyeron unos baños flotantes en San Martín y Puerto Chico.

Alfonso XIII y su familia convierten Santander en la ciudad de veraneo. El Palacio Real de La Magdalena, residencia del monarca y su familia durante 17 años consecutivos, es también el emblema de la ciudad y si os fijáis, es también la imagen que aparece en el logo de Santander en tu mano. A consecuencia de esto, se realizan edificaciones para dar acogida a los miembros de la corte y otras casas reales que acompañaban a la casa real.

Más adelante, visitaremos alguno de estos maravillosos hoteles y desvelaremos algunas curiosidades de las estancias de la burguesía en Santander.

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