Es inevitable pasar unos días en Santander y no oír hablar de sus patronos San Emeterio y San Celedonio, presentes en la bandera cántabra y en el escudo de la ciudad.

Pero ¿Quiénes fueron San Emeterio y San Celedonio?

Aquí es donde se mezclan la leyenda, la Fe y el contexto histórico. Según la tradición, hijos del centurión y mártir Marcelo, San Emeterio y San Celedonio eran de Calahorra (La Rioja). En aquella época la conquista musulmana les llevó a luchar en las legiones romanas hasta que se procedió a la persecución de los cristianos.  En ese momento, decidieron declarar su fe al procónsul de Calahorra por lo que fueron encarcelados y torturados. Al no renunciar nunca a su fe cristiana, se les condenó a morir decapitados en las afueras de la ciudad, junto al Cidacos, afluente del Ebro donde, el 03 de marzo del año 300, fueron martirizados y decapitados.

Cuentan que Emeterio, ante la atenta mirada de todos y justo antes de morir, lanzó al aire su anillo y Celedonio su pañuelo y las gentes que allí estaban vieron como estos objetos ascendían al cielo.

Al verlo, las reliquias fueron transportadas en una barca de piedra para protegerlas del avance de los musulmanes. En esta época, Santander recibe la llegada de gentes que huían de los árabes, se fundan monasterios y se empieza a notar la influencia de la cultura y arte visigóticos, se produce el asentamiento urbano y portuario de Santander.

Las reliquias de San Emeterio y San Celedonio llegaron a Santander después de dar la vuelta a España y según cuenta la leyenda, a su llegada chocaron y atravesaron una roca en la entrada de la bahía, que dio lugar a la actual Isla de la Horadada.

En lo que no parecen ponerse de acuerdo las historias es en la ubicación de los restos de las reliquias a su llegada a Santander.

Unos aseguran que en principio se instalaron en una cueva bajo la Iglesia del Cerro de San Pedro y otros que fue en las ruinas de unas termas romanas (bien podrían referirse al mismo lugar). En este lugar, existía un monasterio que los tomó como patronos e insertó sus efigies en el escudo de la Iglesia. Allí quedaron sepultados los restos hasta que en 1531se realizaron unas excavaciones en las que se hallaron los restos y los encerraron en los actuales relicarios que se expusieron al culto y se encuentran en la cripta de la Catedral de Santander.

Es una teoría generalmente aceptada que el nombre de Santander deriva precisamente de San Emeterio. Sancti Emetherii – Sancti Emderii – Sanct Endere – Santendere Santanderio – Santander.

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