En el centro de la ciudad, buscando un rincón donde comer algo, llama la atención por su aspecto rústico, con vigas vistas de madera y paredes de piedra combinado con hierros, aceros y lámparas que además de darle un toque diferente de luz le dan un aire más moderno al ambiente. La construcción del edificio donde nos encontramos es centenaria de 1866 y en 2009 después de una amplia reforma reabrió al público.

La Cátedra cuenta con una terraza en esta vía peatonal de Santander de la que pudimos disfrutar en un día de sol a pesar de no haber entrado aún en esos meses de verano y buen tiempo. El interior aunque muy acogedor y con una música ambiente muy adecuada al local, me pareció muy pequeño para los meses de invierno, en los que la gente va a refugiarse en los establecimientos y las terrazas cuelgan el letrero de cerrado por frío.

¿Qué comer en La Cátedra?

Son especialistas en tapas, pinchos, es un buen sitio para darte algún lujo en el picoteo de elaboración casera, pero también puedes degustar platos con denominación de autor. Cuenta con una vinoteca en la que destacan especialmente los vinos españoles, con más de 25 referencias con predominancia de riberas, riojas y somontanos.

El trato del personal es muy profesional y puedes dejarte guiar por las recomendaciones de sus camareros.

El tema de los precios es algo que preocupa a todo el mundo yo creo que como en todos los sitios depende de lo que pidas. Pero la relación calidad, precio es más que correcta. Además hay menú del día para los que prefieran tener el gasto controlado.

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